Sistema Nervioso y Detox
- Inma

- Jan 5
- 7 min read
Por qué tu cuerpo no puede depurar si vive en modo "alerta" (y por qué dormir no siempre es descansar).
Septiembre debería ser el mes de los nuevos comienzos, de la energía renovada y de volver con las pilas cargadas.
Pero seamos sinceras: para muchas de nosotras, septiembre se siente como una losa.
Volvemos de las vacaciones y, en lugar de sentirnos ligeras, nos sentimos hinchadas, con la mente nublada y, sobre todo, en muchas ocasiones profundamente agotadas.
Seguramente has pensado en hacer un "detox", en comer más verde o en apuntarte al gimnasio para "limpiar" los excesos del verano. Pero déjame decirte algo que casi nadie te explica: si tu sistema nervioso está en modo supervivencia, no hay zumo verde en el mundo que te ayude a depurar.
El cuerpo tiene dos botones (y no pueden estar pulsados a la vez).
Imagina por un momento que tu cuerpo tiene dos modos de funcionamiento. Uno es el modo "Alerta" (el que usas para sobrevivir al tráfico, a los correos electrónicos y a la lista de la compra) y el otro es el modo "Reparación y Limpieza".
El problema es que estos dos modos son incompatibles.
Es decir, si tu cuerpo siente que estás en peligro (aunque ese peligro sea simplemente el estrés de la rutina), bloquea automáticamente el botón de limpieza.
¿Por qué?
Pues porque si tuvieras que huir de un león, a tu cuerpo le importaría muy poco filtrar toxinas o reparar tu intestino; su única prioridad sería que tus músculos tuvieran energía para correr.
Por eso, hay una idea que quiero que se te quede bastante clara desde la primera línea, porque cambia la forma de entender la depuración:
Depurar no es solo “lo que comes”.
Depurar es, sobre todo, que tu cuerpo tenga el espacio y el terreno adecuado para reorganizarse.
Y ese espacio se crea (o se destruye) con una cosa muy concreta: cómo duermes y cómo llegas tu descanso por la noche.
Porque por la noche el cuerpo no se apaga. Se pone a currar… pero en modo “mantenimiento interior”.
Dormir no es lo mismo que descansar (y aquí hay lío)
Mira.
Puedes dormir 8 horas y levantarte como si te hubiera pasado un camión por encima.
¿Por qué?
Porque dormir es como “estar inconsciente”.
Pero descansar es otra historia.
Es cuando tu sistema nervioso baja el modo alerta y el cuerpo entra en modo reparación.
Y por la noche, cuando eso sucede, el cuerpo aprovecha para hacer cosas que durante el día no puede hacer igual de bien:
Reparar tejidos
Bajar inflamación
Reorganizar hormonas
“Limpiar” carga interior
Ordenar el sistema nervioso.
La cuestión es que cuando descansas de verdad, el cuerpo cambia de marcha:
Baja el cortisol (sales del modo supervivencia)
Sube la melatonina, que no solo ayuda a dormir: también tiene un papel antioxidante.
Y el hígado aprovecha para hacer su parte de trabajo interno.
Y esto no es que lo diga yo... es pura fisiología.
El “reloj interno” que decide si digieres bien… o fatal
Por si lo desconoces, tu cuerpo tiene un reloj interno. Y no es una metáfora. Ese reloj marca cuándo conviene:
Estar más activa
Bajar el ritmo
Digerir mejor
O hacer limpieza del organismo.
A esto lo llamamos ritmos circadianos.
¿Y sabes qué regula ese reloj?
La luz (especialmente la de la mañana)
La oscuridad de la noche
Los horarios de comida
Y tus rutinas… o el caos diario
Cuando ese reloj se descoordina, pasa lo típico que casi nadie relaciona:
Digieres peor
Descansas peor
Se desordena el cortisol
Y depuras peor
Y aquí viene lo fuerte: incluso la microbiota intestinal tiene ritmos. No funciona igual a las 11 de la mañana que a las 3 de la madrugada.
O sea: no es solo “lo que comes”, también cuándo lo comes y cómo vives el día a día.

El papel del estrés: cuando el cuerpo vive acelerado, lo paga el intestino (y el hígado también)
Para empezar hay que dejar bien claro, que el cortisol no es malo. De hecho te sirve para despertarte y responder a un imprevisto.
El problema es cuando está alto todo el día.
Cuando tu cuerpo vive acelerado:
No digiere bien
No absorbe bien
No repara bien
No descansa bien
Y si el intestino está inflamado o sensible, la historia se complica, porque digestión y sistema inmune se pisan recursos: si la energía se va a digerir “a la fuerza”, las defensas se quedan en segundo plano.
Precisamente por eso en otoño esto se nota muchísimo: resfriados, digestiones pesadas, hinchazón, cansancio… no porque el cuerpo “no pueda”, sino porque va con el "depósito en reserva".
Si al leer esto has pensado “vale… aquí hay algo que me está faltando”, descárgate desde aquí > > mi Guía GRATUITA "Los 5 pasos imprescindibles que solucionarán tu salud digestiva".
Errores nocturnos muy comunes que comprometen tu descanso (sin que te des cuenta)
Aquí evidentemente no voy a señalarte con el dedo, aunque esto lo haga media humanidad.
Pero si quieres mejorar tu descanso y depuración, hay cosas que hay que mejorar como:
Cenar tarde y pesado
Revisar móvil/redes/correos antes de dormir
Quedarte dormida con series cada noche
Llevar el cuerpo al límite todo el día y pretender dormir bien de golpe.
Es como pedirle al cuerpo que frene de 100 a 0 en un segundo. Y el sistema nervioso dice: “¡sí, claro, lo que tu digas!”.
Lo que sí ayuda (sin volverte un monje zen)
Te dejo algunas herramientas sencillas que te pueden ayudar a empezar a poner orden y equilibrio a tu descanso nocturno.
1) La mañana manda: luz pronto (aunque sea 5–10 minutos)
La luz de la mañana es uno de los reguladores más potentes del reloj interno. Asomarte al balcón, caminar un poco, abrir las ventanas.
Eso le dice al cuerpo: “empieza el día”. Y ese mensaje, por la noche, ayuda a que el cuerpo entienda: “ahora toca bajar”.
2) Cena que no te deje trabajando toda la noche
No te hablo de comer poco. Te hablo de comer de forma que el cuerpo no se pase la noche digiriendo a trompicones.
Una cena más temprana y más sencilla es, muchas veces, el “detox” más realista que existe.
3) La “bajada de revoluciones” no empieza al meterte en la cama
Empieza antes.
Si tu cuerpo está con pantallas y estímulos hasta el último minuto, no le estás dando transición. Y sin transición, no hay descanso profundo.
4) Infusiones sencillas
Manzanilla, melisa, tila, lavanda, pasiflora… porque ayudan a que el cuerpo salga del modo alerta y baje la tensión del día.

La idea que casi nadie entiende (y que cambia todo)
Te la dejo como la frase clave del artículo, porque es un antes y un después:
Mira, puedes hacer una alimentación depurativa estupenda… pero ya te digo yo que si no descansas bien, es como querer ordenar una casa sin apagar nunca el ruido.
La depuración para hacerla bien, necesita de espacio. Y el espacio se crea con calma, con ritmos y con noches en calma y que reparan.
El otoño: la invitación de la naturaleza a soltar
Si miras a tu alrededor, en otoño los árboles no intentan florecer con más fuerza; lo que hacen es soltar las hojas.
Se desprenden de lo que ya no les sirve para guardar energía y protegerse del invierno.
Nosotras, en cambio, solemos hacer lo contrario: en septiembre queremos hacerlo todo, cargarnos de metas y acelerar el ritmo. Y ahí es donde aparece la inflamación.
Tu cuerpo te está pidiendo a gritos que bajes las revoluciones para poder hacer su trabajo de mantenimiento interno.
¿Por qué es tan difícil hacerlo sola?
A veces sabemos que tenemos que descansar, que tenemos que comer mejor o que "tenemos que desestresarnos".
Aunque el intentarlo sola, suele ser una receta para el fracaso, porque no se trata solo de ponerle voluntad; se trata de saber cómo hablarle a tu sistema nervioso para que se sienta seguro y decida, por fin, pulsar el botón de reparación.
Verás, depurar no es solo una lista de alimentos; es un proceso guiado que tiene en cuenta tus ritmos, tus hormonas y tu descanso. Porque solo cuando el sistema nervioso se calma, el cuerpo se permite soltar lo que le sobra.
Si sientes que vives en modo alerta y que tu digestión y tu energía lo están pagando, empieza por entender los pilares básicos.
En mi Guía Gratuita de los 5 Pasos, te cuento cómo el estrés y el descanso son piezas innegociables de tu salud digestiva.
En esta Guía te ayudo a entender mejor tus señales digestivas y cómo acompañar al cuerpo cuando está más cargado o inflamado.
Quédate con lo importante de este mes
Dormir no es lo mismo que descansar: descansar es entrar en modo reparación.
Por la noche el cuerpo reorganiza hormonas, baja inflamación y hace limpieza interna.
Los ritmos circadianos se regulan por luz, oscuridad, horarios y rutinas.
Si duermes mal, sube inflamación; si sube inflamación, el cuerpo prioriza apagar fuegos y depura peor.
Estrés sostenido y cortisol alto ralentizan digestión, descanso y equilibrio metabólico.
En otoño, cuidar sueño y sistema nervioso no es un lujo: es parte de depurar.
Preguntas frecuentes:
¿Por qué me noto más hinchada cuando tengo mucho estrés?
El estrés dispara el cortisol, y esta hormona desvía la sangre de tu sistema digestivo hacia tus músculos.
Esto hace que tus digestiones se vuelvan lentas, que la comida fermente más y que te sientas inflamada aunque no hayas comido nada "malo".
¿Cómo puedo saber si mi hígado no está trabajando bien de noche?
Una señal muy clara es despertarse entre las 2 y las 4 de la mañana con la mente activa o con calor. Según la medicina natural y los ritmos circadianos, esa es la hora de máxima actividad del hígado.
Si está saturado, te despertará casi seguro.
¿Ayuda el ejercicio intenso a depurar en septiembre?
Si tu sistema nervioso ya está agotado, el ejercicio de alta intensidad puede ser contraproducente porque añade más estrés (más cortisol).
En esta época, igual es mejor optar por movimientos que calmen, como caminar o yoga, para permitir que el cuerpo entre en modo "reparación".
Si al leer esto has pensado “vale… aquí hay algo que me está faltando”, no te preocupes: no se trata de hacerlo todo de golpe.
Para empezar con orden, recuerda que tienes una guía gratuita para ayudarte a entender mejor tus señales digestivas y cómo acompañar al cuerpo cuando está más cargado o inflamado.
Así empiezas con claridad, y te podré ir compartiendo propuestas y recursos para el momento del año en el que estés.
¡Nos vemos pronto!
Un Nutriabrazo
Inma Ferrer


