Señales de una mala digestión: por qué te sientes hinchada y cansada después de comer
- Inma

- Jan 2
- 4 min read
Updated: Jan 3
"Mala digestión: hinchazón, pesadez y cansancio despues de comer"
Muchas personas a menudo sienten lo mismo:
que si pesadez, hinchazón, cansancio, la tripa revuelta o inflamada… etc. etc..
Incluso, esa sensación de “algo no está yendo bien”, aunque no sepas muy bien qué es realmente.
Y lo curioso es que, casi sin darnos cuenta, solemos reaccionar siempre igual:
intentando hacer más cosas.
Más restricciones.
Más control.
Más fuerza de voluntad.
Aunque si tu digestión hablara (que habla, aunque a veces no la escuchemos), probablemente te diría otra cosa muy distinta:
“No necesito que me aprietes más. Necesito calma y un poco de ayuda.”
Cuando la tripa empieza a quejarse (y lo normalizamos)
A ver si te suenan algunos de estos síntomas:
Comes y al rato estás hinchada
Acabas de comer y te entra un bajón tremendo
Te notas pesada incluso comiendo “bien”
Tu barriga va aumentando a lo largo del día
Ir al baño no es algo fácil ni tampoco regular
Y aun así, sigues con tu vida pensando:
“Bueno… será normal”
"Es por el estrés”
“Ya se me pasará”.
La cuestión, es que vivir con malestar digestivo no debería ser lo habitual, aunque lo tengamos muy normalizado.
El error más común: luchar contra el cuerpo
Verás, esto lo veo muchísimo.
Personas que no se sienten bien…y que en lugar de prestar atención a lo que el cuerpo está intentando expresar, empiezan a "pelearse" con su cuerpo.
Quito más alimentos.
Añado otro suplemento.
Pruebo algo nuevo que me han dicho.
Me esfuerzo más.
Y así entramos en una espiral de “arreglar” algo que, en realidad, lo que está pidiendo es descanso.
Porque probablemente lo que ocurra es que...
Tu cuerpo esté saturado.
Pequeños errores diarios que pasan desapercibidos
Ojo, que no hablo de grandes excesos ni de comer fatal. Me refiero a cosas muy normales, muy del día a día:
Comer con prisa (aunque lo que comas sea super sano)
Si comes rápido, de pie, mirando el móvil o pensando en mil cosas, tu cuerpo no está conectado: está sobreviviendo.
Comer “lo que toca”, no lo que apetece
A veces insistimos en alimentos no muy saludables… y que ahora mismo no nos sientan nada bien.
Demasiadas mezclas
No porque esté de alguna manera “prohibido”, sino porque en este momento tu digestión está agotada y necesita simplicidad.
Mucho crudo, mucho frío
En épocas de cansancio digestivo, comer un exceso de alimentos fríos y crudos (fruta, ensaladas, helados , yogurt, etc...) suele empeorar la hinchazón y aumenta la pesadez.
Comer todo el día
Sin dejar espacio, sin hacer pausas y sin esperar a tener hambre de verdad. Hay que dejar espacios interdigestivos de al menos 4 horas entre comida y comida.
Bien.
Nada de esto desde luego es grave.
El problema está cuando se hace cada día y sin darnos cuenta.

La digestión mejora cuando dejamos de saturar tanto
Aquí viene una idea clave: mejorar la digestión no va de quitar y poner alimentos.
Va de hacerlo más sencillo.
Muchas veces, el mayor alivio digestivo no viene de una dieta estricta, sino aprendiendo a:
Comer más despacio
Simplificar las comidas
Elegir alimentos que reconfortan
Respetar los tiempos
Escuchar más y forzar menos
Ten en cuenta que cuando el cuerpo está en equilibrio responde.
Y responde rápido.
Señales de que tu digestión necesita un respiro
Algunas señales muy claras:
Todo te sienta mal últimamente
La hinchazón y la inflamación es diaria
Te falta energía desde por la mañana
Tu intestino lleva su ritmo… pero no es tuyo
Sientes que “algo no encaja” en tu digestión
Volver a lo sencillo también es cuidarse
En medio de tanta información sobre alimentación, a veces el mayor acto de autocuidado es volver a lo básico:
Menos ruido.
Menos exigencia.
Menos lucha.
... Y más escucha.
Porque tu digestión necesita que expresar y que conectes un poco más con ella.
Para quedarte con lo importante:
Si tuviera que resumir este artículo en unas pocas ideas, serían:
La digestión suele fallar por un exceso de estímulos y de exigencia mantenida en el tiempo.
Sentirte hinchada, pesada o cansada después de comer no es algo que debas normalizar, aunque lleves años así.
Antes de añadir nuevas dietas o restricciones, muchas veces conviene simplificar: menos mezclas, menos prisa, menos ruido.
Comer con calma y conexión es una de las herramientas digestivas más potentes… y también más olvidadas.
Cuando “todo te sienta mal”, probablemente es por estar saturado y pidiendo un respiro.
Un pequeño gesto que te sugiero para empezar
Durante los próximos días, prueba algo muy sencillo:
elige una comida al día (solo una) para comer sin móvil, sin prisas y sin distracciones.
Observa cómo te sientes después, no solo en la barriga, también en la energía.
A veces, los mayores cambios digestivos empiezan por gestos muy pequeños… pero sostenidos en el tiempo.
Y si sientes que tu digestión lleva tiempo pidiéndote atención, empezar con un nuevo enfoque más consciente puede marcar un antes y un después.
Por si igual te interesa, he preparado una guía gratuita para ayudarte a entender qué puede estar pasando en tu digestión y qué hacer para empezar a cuidarla.
A veces, cuidarse no es añadir más cosas…sino dejar de hacer lo que ya no aporta ni suma.
Nos vemos pronto.
Un Nutriabrazo,
Inma Ferrer


