Depuración de Otoño
- Inma

- Jan 5
- 6 min read
Y por qué necesitas depurar el cuerpo antes de que llegue el frío
El cambio de estación no solo se nota en el armario.
El cuerpo también lo siente.
Se acabaron las vacaciones. Volvemos a la rutina, a los horarios y, probablemente, a esa sensación de "no puedo con mi alma".
Seguramente piensas que es la famosa "depresión postvacacional", pero deja que te cuente algo que no te han dicho: a veces no es tu mente la que está cansada, es tu cuerpo el que está saturado.
Entre finales de verano y principios de otoño es muy habitual escuchar frases como:
“Estoy más cansada de lo normal”
“Me noto hinchada aunque coma igual”
“Me resfrío con nada”
“Las digestiones se me han vuelto pesadas”
“Duermo, pero noto que no descanso”
Y muchas veces esto se normaliza. Se piensa que es “la vuelta a la rutina”, el estrés, o simplemente la edad.
Pero hay algo más profundo que está ocurriendo...
El otoño no es una estación más para el cuerpo
Desde una mirada fisiológica (y también energética), el otoño marca un momento de cierre.
Durante la primavera y el verano el cuerpo:
Se expande
Se activa
Tolera algo más los excesos
Gasta más energía hacia fuera
En otoño, sin embargo, ocurre lo contrario:
El organismo empieza a recogerse
Busca conservar energía
Y se prepara para el frío y el invierno
Este cambio no es mental. Es biológico.
El problema aparece cuando llegamos a otoño arrastrando cargas que ya nos pesan del resto del año.
Ten en cuenta que desde la naturopatía vemos el otoño como un momento clave. Si la primavera es el momento de "explotar" hacia fuera, el otoño es el momento de recogerse y protegerse.
Es como cuando en casa haces una limpieza general antes de que llegue el invierno: cierras las ventanas para guardar el calor, pero ¡ojo!, no querrías cerrar las ventanas con la basura todavía dentro, ¿verdad?
Si dejas la "basura" (toxinas, inflamación del verano, excesos de azúcar) dentro de tu cuerpo y luego llega el frío, esa basura fermenta.
Y ahí es cuando aparecen los resfriados constantes, la fatiga crónica y esa hinchazón que no se va ni comiendo lechuga.

Qué ocurre cuando el cuerpo llega al otoño “saturado”
A lo largo de los meses (aunque no nos demos cuenta) vamos acumulando:
Inflamación digestiva
Estrés mantenido
Desequilibrios hormonales
Restos metabólicos
Y una sobrecarga silenciosa en hígado e intestino
Mientras hace calor y hay más luz, el cuerpo suele compensar mejor. Pero cuando el ritmo baja y la energía empieza a dirigirse hacia dentro, todo eso sale a la superficie.
Por eso cuando llega el otoño muchas personas notan:
Digestiones más lentas
Más hinchazón
Tránsito intestinal irregular
Bajadas de energía
Defensas más flojas
Piel más reactiva
Y ojo, no porque el cuerpo esté "fallando". Sino porque ya no puede seguir sosteniendo lo que ha ido acumulando.
Depurar no es “vaciar”, es aliviar
Aquí es importante desmontar una idea muy extendida y es que depurar no significa:
Pasar hambre
Hacer cosas extremas
“Limpiarlo todo” de golpe
Depurar, bien entendido (y cuando se hace correctamente) es:
Quitar carga
Reducir inflamación
Facilitar el trabajo de los órganos que depuran
Y permitir que el cuerpo recupere eficiencia
En otoño, el objetivo no es activar más, sino ordenar. Y ordenar antes de que llegue el frío es una forma de protección.
¿Por qué el otoño es diferente?
Tu ejército vive en tu intestino:
Seguro que ya has oído infinidad de veces, que el 70% de tus defensas (lo que llamamos el GALT) están en tu sistema digestivo.
Y si tu intestino está inflamado por lo que has comido en verano o por el estrés de la vuelta, tus defensas están "agotadas" apagando fuegos allí abajo y no te protegerán cuando lleguen los virus del invierno.
El metabolismo no es solo "quemar calorías":
Muchas me decís: "Inma, es que en septiembre tengo la sensación de que el metabolismo está más lento".
Y no es que porque sea lento, es que está saturado.
Tu hígado está tan ocupado gestionando tóxicos y estrés que no tiene energía para transformar lo que comes en vitalidad.
Limpiar para descansar:
Durante el otoño, tu cuerpo necesita prepararse para el descanso profundo. Si no limpias tu sistema, tus ritmos circadianos se desajustan. Te costará arrancar por la mañana y te costará apagar la cabeza por la noche.
Intestino, sistema inmune y otoño: una relación directa
El intestino es uno de los grandes protagonistas de esta estación.
Gran parte del sistema inmune depende de él, y cuando el intestino está inflamado o saturado:
Las defensas se agotan antes
El cuerpo responde peor a los cambios de temperatura
Y cualquier pequeño desequilibrio se nota más
Por eso muchas personas encadenan en otoño con resfriados, infecciones, cansancio y digestiones pesadas.
El hígado también necesita cerrar ciclos
El hígado ha trabajado durante todo el año:
Metabolizando alimentos
Gestionando hormonas
Filtrando tóxicos
Adaptándose al estrés
En otoño, si no se le da espacio para descargar, empieza a hacerlo notar:
Sensación de pesadez
Inflamación
Cansancio
Dificultad para digerir grasas
Más sensibilidad emocional
No porque “esté mal”, sino porque está pidiendo ayuda y apoyo.

Por qué hacerlo antes del frío (y no en pleno invierno)
Este punto es clave, ya que el invierno es una estación de:
Conservación
Reparación
Recogimiento
Por lo que no es de extrañar que si llegamos al invierno con el cuerpo cargado, el organismo tiene que elegir:
👉 o se defiende del frío
👉 o sigue intentando depurar
Y la realidad es que no siempre puede con todo.
Por eso el otoño es el momento ideal para:
Descargar
Bajar inflamación
Reforzar el terreno
Y entrar en el invierno con más reserva de energía
No es el momento de exigirle al cuerpo más esfuerzo. Es el momento de acompañarlo y apoyar su proceso de eliminación.
¿Qué puedes empezar a hacer para ayudarlo?
Para empezar, te diré que no se trata de dejar de comer. No.
Se trata de facilitar el trabajo a tus órganos. Empieza por introducir caldos suaves, por respetar tus horarios de sueño (la luz de la mañana es sagrada para ajustar tu reloj interno) y por darle un respiro a tu hígado de tanto procesado.
Los meses de Otoño son ideales para preparar el "abrigo interno".
Si entras en el invierno con un cuerpo limpio y un intestino en calma, te aseguro que la película cambia por completo.
Tampoco se trata de hacerlo sola ni a ciegas
Muchas personas intentan “hacer algunas cositas” en otoño:
Quitan alimentos
Añaden suplementos
Prueban rutinas que ven por las redes
Pero sin un orden, sin entender los tiempos del cuerpo y sin respetar sus ritmos, el efecto suele ser limitado o incluso contraproducente.
Depurar bien no va de improvisar. Va de saber qué alimentos, suplementos, hábitos, rutinas, caldos, cambios, etc.. necesita el cuerpo en esta estación concretamente.
Preguntas frecuentes:
¿Es diferente la depuración de otoño a la de primavera?
Totalmente. En primavera buscamos drenar y expandir. En otoño el objetivo es reparar la mucosa intestinal y fortalecer el sistema inmune.
Queremos dejar el cuerpo listo para "cerrarse" y protegerse del frío con energía, no con carencias.
¿Por qué me noto más hinchada en septiembre si estoy comiendo mejor?
A menudo es por la inflamación de bajo grado que arrastramos del verano. El cambio de rutina y el aumento del cortisol (la hormona del estrés) por la vuelta al trabajo bloquean tu digestión.
No es que comas mal, es que tu cuerpo está en modo "alerta" y no en modo "digestión".
¿Qué papel juegan los horarios en la depuración?
Toda la importancia del mundo. Tu cuerpo tiene un reloj interno (ritmo circadiano). Si cenas tarde o te expones a muchas pantallas de noche, tu hígado no puede hacer su función de limpieza nocturna.
Depurar no es solo lo que comes, es cuándo permites que tu cuerpo trabaje.
Quédate con lo importante de este mes
El otoño es una etapa de cierre y preparación interior del cuerpo.
Llegar a esta estación con carga acumulada pasa factura.
Depurar no es vaciar, es aliviar y ordenar.
Intestino, hígado y sistema inmune están profundamente conectados.
Hacerlo antes del frío es una forma de protección para el invierno.
Escuchar al cuerpo en otoño no es debilidad, todo lo contrario, es fortalecer la inteligencia biológica de los órganos.
Si sientes que este es tu momento de hacer esa "limpieza general" pero no sabes ni por dónde empezar, mi Guía de los 5 Pasos es el mapa perfecto para entender qué piezas de tu digestión están fallando.
Descárgala gratis aquí y empieza a preparar tu cuerpo para el otoño:
Es una guía pensada para empezar a escuchar al cuerpo, entender qué está pidiendo y apoyarlo sin improvisar ni forzar procesos.
Desde ahí, podrás seguir recibiendo información y propuestas adaptadas a cada momento del año y a lo que tu cuerpo vaya necesitando.
Porque cuidar la salud no va de hacerlo todo a la vez, sino de empezar por el paso más adecuado.
¡Nos vemos muy pronto!
Un Nutriabrazo,
Inma Ferrer
