Cómo el estrés y las emociones afectan a tu digestión y a la microbiota intestinal
- Inma

- Jan 3
- 4 min read
Porque “El estrés y las emociones influyen directamente en la digestión y en el equilibrio de la microbiota intestinal…”
Hay épocas en las que la tripa se vuelve especialmente sensible.
Y si te fijas, verás que no has cambiado tanto lo que comes, pero aparecen más gases, hinchazón, digestiones pesadas o el intestino, no sabes muy bien porqué se vuelve irregular.
Y muchas veces, cuando miramos un poco más allá de la comida, aparece algo muy claro y es que: cómo te encuentras en tu interior, eso también se digiere.
Y eso ocurre porque el sistema digestivo no funciona aislado.
Está profundamente conectado con el sistema nervioso, las emociones y cómo está nuestro estado interior en el que vivimos día a día.
El intestino y el cerebro están en constante conversación
Y esto te aseguro que no es una metáfora bonita... es fisiología.
Ya se sabe, por muy diversos estudios que el intestino tiene su propio sistema nervioso, el sistema nervioso entérico, y que se comunica de forma continua con el cerebro a través del llamado eje intestino–cerebro.
¿Qué significa esto a la práctica?
Pues que:
El estrés influye (y mucho) en la digestión
La ansiedad modifica (y mucho) el movimiento intestinal
El estado emocional altera (y mucho) la microbiota
Y una digestión alterada también puede afectar (y mucho) al estado de ánimo
Y esto además es una comunicación bidireccional y constante.
Estrés, emociones y digestión lenta
Cuando vivimos durante mucho tiempo en:
Tensión
Autoexigencia
Preocupación
Alerta constante, etc..
El cuerpo prioriza la supervivencia, no la digestión.
Y a nivel fisiológico ocurre algo muy concreto, y es que:
Aumenta el cortisol
Se inhibe la motilidad intestinal
Se reduce la secreción digestiva
Y la microbiota empieza a cambiar
Por eso, en etapas de estrés prolongado, es tan frecuente notar:
Estreñimiento
Diarreas intermitentes
Hinchazón persistente
Digestiones pesadas incluso con comidas ligeras.
El cuerpo no es que esté fallando... Está haciendo una respuesta al contexto.
Y me explico.
Muchas veces, cuando aparecen síntomas digestivos, tendemos a pensar que algo en el cuerpo no funciona bien.
Pero en realidad, lo que suele estar ocurriendo es otra cosa.
El cuerpo no está funcionando “mal”, lo que está haciendo es adaptándose a un contexto concreto.
Por ejemplo:
Cuando hay estrés mantenido, falta de descanso, prisas constantes, preocupación o sobrecarga emocional, el organismo prioriza funciones básicas de supervivencia y deja en segundo plano procesos como la digestión, la absorción o la eliminación.
En ese contexto, es lógico que:
El intestino se vuelva más lento
La motilidad disminuya
Aparezca estreñimiento, hinchazón o digestiones pesadas
Y la microbiota se vea afectada
No es un error del cuerpo, es una respuesta inteligente a las condiciones en las que se encuentra.
Por eso, para que la digestión vuelva a funcionar correctamente, no basta con “arreglar síntomas”.
Es necesario cambiar el contexto.
Es decir, hay que reducir la sobrecarga, acompañar al sistema nervioso, respetar sus ritmos y crear las condiciones adecuadas para que el intestino pueda volver a hacer su trabajo con normalidad.

Microbiota y emociones: una relación mucho más estrecha de lo que parece
Verás, la microbiota intestinal participa en la producción de neurotransmisores importantísimos como la serotonina, la dopamina o el GABA.
Y cuando hay estrés mantenido:
Cambia la diversidad bacteriana
Algunas bacterias beneficiosas disminuyen
Otras más oportunistas ganan terreno
Esto puede influir tanto en:
El tránsito intestinal
La inflamación
Como en la forma en la que nos sentimos emocionalmente
Por eso, cuidar la microbiota no es solo una cuestión digestiva, también es una base importante para el equilibrio emocional.
No “todo es emocional”… pero lo emocional sí influye
Y esto es importante aclararlo.
Los síntomas digestivos no son imaginarios ni “solo emocionales”. Hay procesos físicos reales detrás.
Pero el estado emocional:
Puede intensificar los síntomas
Puede mantenerlos en el tiempo
O puede dificultar la recuperación
Cuando el sistema nervioso está en calma, el intestino trabaja mejor, y cuando el cuerpo se siente seguro, la digestión fluye con más facilidad.
Escuchar al intestino también es una forma de autocuidado emocional
Ten en cuenta que a veces el cuerpo no pide más cambios, sino:
Más pausa
Más descanso
Menos autoexigencia
Más coherencia entre lo que hacemos y lo que sentimos
Cuidar la digestión en estos momentos no va solo de alimentos, sino de:
Respetar ritmos
Sostener hábitos
Crear espacios de calma
Y acompañar al cuerpo en lugar de empujarlo
Cuando esto ocurre, el sistema digestivo suele responder de forma muy agradecida.
Quédate con lo más importante de este mes
Si tuviera que resumir este artículo en unas pocas ideas, serían:
El intestino y el cerebro están conectados de forma constante.
El estrés y las emociones sostenidas influyen en la digestión y en la microbiota.
La microbiota participa tanto en la salud digestiva como en el equilibrio emocional.
Los síntomas digestivos no aparecen sin contexto.
Crear calma y coherencia también forma parte del cuidado digestivo.
Ahora es un buen momento para escuchar qué está diciendo el cuerpo y empezar a cuidarlo desde una mirada más amplia y respetuosa.
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Nos vemos muy pronto
Un Nutriabrazo
Inma Ferrer


